La mirada interseccional que construímos les pibes, encabeza las luchas del feminismo, el movimiento LGBTIQNB+, la implementación real y efectiva de la ESI/EIS, entre muchas otras; y esta perspectiva debemos llevarla a debates dentro de las comunidades educativas, espacios de trabajo y para la creación de políticas públicas.

 

 

 


Capítulo 9: Les jóvenes construimos nuevas formas de hacer política

Por Alma Dalle, Agostina Olivera y Tomás Quiroga Martínez

Les jóvenes obtuvimos mucho reconocimiento como actorxs en estos últimos años. Logramos instalarnos y nombrarnos como sujetes de derecho, formando parte de espacios de toma de decisión, participando de debates, y muchas veces siendo les primeres en cuestionar la construcción que hacemos diariamente como sociedad, y aportando una nueva mirada a través de experiencias individuales pero que se convierten en colectivas. Esta mirada interseccional que construímos les pibes, encabeza las luchas del feminismo, del movimiento LGBTIQNB+, la implementación real y efectiva de la ESI/EIS, entre muchas otras. Y esta perspectiva debemos llevarla a debates dentro de las comunidades educativas, espacios de trabajo y para la creación de políticas públicas.

Como antes hemos dicho, fuimos ganando representación, ya que muchos de los espacios que habitamos, no nos dieron el lugar que necesitábamos de entrada. Formar parte de equipos también implica que tomen en serio nuestras experiencias, inquietudes, que nos inviten a pensar una agenda en conjunto, que no crean que la edad es obstáculo a la hora de tomar decisiones y pensar nuevas formas de hacer política; es más, uno de los obstáculos es el adultocentrismo. Es fundamental asumir la importancia de la construcción de espacios dentro de un marco de libertad, responsabilidad, distribución y construcción colectiva, respeto, aprendizaje recíproco y participación colectiva de todes les participantes.

Foto: Alma Dalle (adallecarbonara@grupofusa.org)

Les jóvenes decidimos participar desde nuestras experiencias y desde la empatía y reconocimiento hacia otras vivencias. Eso abre debate, fortaleciendo y potenciando nuestras voces, desde una parte individual tanto como colectiva. Poniendo en puestas comunes nuestros deseos, inquietudes, cuestionamientos, reconociendo nuestra diversidad, dando lugar a cada una de nuestras voces y construyendo espacios de contención. 

La militancia de jóvenes organizados orgánicamente, en centros de estudiantes y federaciones secundarias, terciarias o universitarias, organizaciones políticas o asociaciones de la sociedad civil, tiene una larga historia de lucha, derrotas y victorias. Como activistas levantamos fervientemente las banderas de les jóvenes que en la Argentina del 76 se organizaron contra la dictadura cívico militar más sangrienta.

Hay un hito que nos duele y exige multiplicar su lucha, que fue la noche del 16 de septiembre, más conocida por nosotres como la noche de los lápices, acto que se llevó detenides para luego ser desaparecides a pibes y pibas, que se encontraban en la secundaria, y que se organizaban por un derecho elemental: el boleto educativo.

[learn_more caption=»Materiales para abordar y conocer la Noche de los Lápices»] El 16 de septiembre fue declarado día de los derechos de los estudiantes secundarios en conmemoración de la noche de los lápices. Esta efeméride se convierte en la oportunidad de pensar y analizar la forma que tiene en el presente la organización de los sectores juveniles en relación a la conquista de derechos y a la luz de procesos históricos. https://www.comisionporlamemoria.org/project/la-noche-de-los-lapices-guia-de-recursos-para-docentes/[/learn_more]

La incidencia política de este grupo de jóvenes, implicó una nueva apertura democrática para el país, lo cual da muestra de la responsabilidad asumida por sobre el bienestar social, los derechos humanos y la participación representativa en lo institucional.  

Hasta la actualidad, las calles de las ciudades de la Argentina se colman de jóvenes los días 16 de septiembre, pero no solamente recordando a les desaparecides, sino que esas movilizaciones representan un levantamiento de nuestras voces, un acto de reivindicación a la lucha y el compromiso de que nuestra educación pública sea digna y de calidad. 

Asimismo, debemos recordar que durante la crisis del 2001 que vivió la Argentina, les jóvenes también tuvimos un rol muy importante, sobre todo los estudiantes universitarios. En 2015, cuando comenzó el auge del movimiento feminista del #NiUnaMenos en la universidad de buenos aires, les estudiantes presentaron el primer protocolo de acción ante casos de violencia machista aprobado por las autoridades y difundido y aplicado luego por otras universidades nacionales.

El estallido chileno del 2019 contra el gobierno de Piñeira y el ajuste en educación tuvo también a la juventud, sobre todo nucleada en el movimiento estudiantil, como protagonista, y en la primera línea de las movilizaciones que duraron meses donde la represión y el rol de la policía fue muy alto.

Obviamente podemos nombrar muchos más momentos históricos que tuvieron a la juventud a la vanguardia pero resulta fundamental ir hacia nuestra historia más reciente y situarnos en el 2018. 

Foto: Alma Della (adallecarbonara@grupofusa.org)

El 2018 fue el año en donde comenzó a tomar efervescencia la lucha por el aborto legal seguro y gratuito en la Argentina. Está lucha tuvo como principal protagonista a la juventud organizada y no organizada que se movilizó durante todo el año para que el sistema político nos escuche y nos permita decidir sobre nuestros cuerpos. 

Durante cada martes desde marzo hasta agosto, nos encontramos en la puerta del Congreso de la Nación haciendo pañuelazos, tomamos colegios y universidades, fuimos a las comisiones del congreso a hacernos escuchar, marchamos, dormimos en las calles frías de Rivadavia y Callao el 13 de Junio y festejamos que diputados aprobó el proyecto.loramos el 8 de agosto cuando senadores votó en contra. Está generación fue la que más escuchó a su dirigencia política, durante horas, días y meses. Hoy en día muches llaman a ese momento «la revolución de las hijas» que de hecho, tuvo la consecuencia de que en 2019 ingrese a la Legislatura Porteña Ofelia Fernández, que con tan solo 20 años se convirtió en la legisladora más joven de toda Latinoamérica. La derrota del aborto legal no nos doblegó y  en 2020, volvimos a dar la batalla y lo conquistamos.

Ese nivel de organización no surgió de un repollo, surgió de pibis poniendo cabeza para convencer a sus compañeres del club, sus vecines, sus compañeres del colegio o universidad de que la soberanía de nuestros cuerpos debía ser un derecho y debíamos tenerlo ya.

La lucha por el aborto legal seguro y gratuito es nuestro ejemplo más cercano de que cuando la juventud se organiza, los resultados pueden ser favorables y los derechos conquistados. Pero no podemos negar que esto no es fácil.

En un contexto socioeconómico que nos exige salir a laburar desde muy temprana edad para ayudar a nuestras familias, donde los discursos individualistas priman, donde nos quieren hacer creer que la juventud ahora es de derecha, sumado a la degradación histórica de la juventud en la política por parte de les adultes, vuelve por momentos cada vez más complejo convocar a jóvenes a organizarse. No por eso es imposible. Justamente todas las problemáticas antes nombradas deben servirnos de bandera para ser cada vez más activando por nuestros derechos. 

La pregunta que seguramente nos hagamos es:

¿Cómo? ¿Cómo despertamos interés?

¿Cómo traducimos la sensibilidad de nuestra generación al activismo o militancia?

¿Cómo combatimos la frustración de sentir que no hay futuro posible?

No hay recetas mágicas, eso está claro. Pero si podemos tomar algunas herramientas. 

En primer lugar, es importante que podamos pensar a la juventud cómo un sector determinado de la población qué tiene demandas y problemáticas en común pero que no se encuadra cómo un movimiento social en sí mismo sino más bien cómo una parte de la poblacion que activa, interviene y conduce en movimientos variados: el estudiantil, el sindical, el feminista, etc.  Es por eso que ganarnos nuestro espacio en esos lugares es fundamental, no en términos individuales sino colectivos porque marca precedentes. 

No debemos creer que tenemos que inventar la pólvora constantemente, generaciones anteriores nos han dejado un recorrido de lucha y herramientas que se pueden retomar. Además, hoy en día en nuestro país hay muchísimas redes de jóvenes de distinta índole que activan por problemáticas diversas. Poder entrelazar esas redes, compartirnos experiencias y herramientas es el primer paso para pensar nuevas maneras de convocar a nuestra generación (si es que la misma se puede limitar). La consolidación y el compartir de las herramientas ya existentes nos va a permitir generar un piso más alto de organización para salir a convocar. 

En segundo lugar, no olvidar que nuestra militancia es situada y dinámica; esto quiere decir que no se puede hacer lo mismo en todos lados ni en todo momento coyuntural. Las estrategias cambian según dónde estemos y cuando estemos ahí, la tarea en este sentido es ser creatives.

En tercer lugar, resulta importante que podamos tener consignas claras. Las problemáticas de la juventud hoy son muchas, algunas antes nombradas. Es difícil salir a convocar a una buena cantidad de jóvenes con consignas difusas, abstractas o muy generales. Saber que le preocupa a nuestros compañeros de escuela o a les pibis de nuestro barrio (por dar ejemplos) para a partir de ahí pensar la razón por la cual queremos convocar. La mirada que tenemos cómo activistas jóvenes sobre las problemáticas que nos acechan debe ser amplia e integral para poder abarcar la mayor cantidad de problemáticas pero no todas estas se pueden convertir en demandas al mismo tiempo. 

Por otro lado, tenemos que llenarnos de herramientas para combatir el adultocentrismo.

No hay que callarnos por más difícil que resulte. El lugar no nos lo va a regalar nadie, de hecho cuando eso sucede suele ser para lugares pasivos dónde solo nos escuchan pero no nos permiten tomar decisiones. Hay que hacernos el lugar con el compromiso y la voluntad que nos caracteriza como juventud.

Para terminar, nuestra mayor disputa (y la más difícil), es del sentido común del conjunto de la sociedad.

El fenómeno de los libertarios en la juventud impacta de tal manera de hacernos creer qué ya el sentido comun es feminista, colectivo, anticapitalista y por lo tanto todo, lo que estos nuevos emergentes plantean resulta contrahegemonico. Nosotres logramos poner en boca de los medios de comunicación, las escuelas y las mesas familiares al lenguaje inclusivo, el aborto legal, la paridad de género. Sin embargo, eso no significa que “el mundo es feminista” como algunos sectores quienes hacernos creer, hace falta solo ver las estadísticas de los femicidios y travesticidios en Latinoamérica para saber que esto no es así. 

Hoy los márgenes de la consciencia colectiva están en disputa y debemos tenerlo en cuenta en cada estrategia, intervención y actividad que hagamos. 

 

 


 

ANTERIOR              INICIO           ANTERIOR