«Hablar de disidencia sexual no es hablar de una población específica, no es sinónimo de población LGTB. Estamos hablando de una operación política y de problematización permanente frente a la normalización de la identidad sexual, genérica, racial, de clase, etc” (Val Flores, 2017)

 

 

 


Módulo 3: La brújula. Cuerpos en comunidad

[learn_more caption=»Disidencias»] Posicionamiento político del término diversidad, que alude a todas aquellas personas que salen de la norma a nivel sexual, corporal, cognitivo, funcional, racial y étnico. [/learn_more]

 

Por Ezequiel Barboza y Agustín Quintá Orobio

Toda persona que se encuentre por fuera de los parámetros de normalidad impuestos por la sociedad de consumo: ser cisheterosexual, neurotípico/a, de raza blanca, perteneciente a una cultura occidental, con un modelo de cuerpo hegemónico, queda invisibilizada y marginada de los discursos y de las representaciones que nos rodean a diario, en la escuela, en el trabajo, en los medios masivos de comunicación.

¿Por qué?

Esto es producto de la educación binaria, reduccionista y patriarcal que recibimos desde que nacemos, que diferencia lo que es femenino y masculino, y todo aquello que no encaja con los intereses económicos y políticos de determinados sectores. Entendemos que es una conducta social y cultural aprendida que se basa en relaciones desiguales de poder.

En efecto, estas identidades y corporalidades diversas, son violentadas sistemáticamente, de formas más o menos explícitas.  La violencia por motivos de género y diversidades tiene como regla general la opresión y el disciplinamiento. Como consecuencia produce daño físico, sexual, psicológico, patrimonial, económico y simbólico (INJUVE, 2019).

Pensemos un segundo en el concepto de interseccionalidad que trabajamos más arriba. Pensemos en una feminidad con VIH, una feminidad con alguna discapacidad, una feminidad perteneciente a la comunidad travesti-trans, una feminidad violentada por su pareja y una feminidad marrón. Y ahora, para seguir complejizando, pensemos en una feminidad que es atravesada por cada una de estos sentires en simultáneo. Pensemos en todas las posibles vulneraciones y discriminaciones que esa persona puede sufrir por tan solo pertenecer a tantos grupos que esta normatividad social considera una minoría y empuja sistemáticamente a los márgenes de la sociedad excluyendo y quitando derechos. 

El ejercicio anterior, nos invita a visibilizar y concientizar de forma general, aquellas situaciones cotidianas de discriminación y violencia que atraviesan las colectividades disidentes, en especial las juventudes y adolescencias:

Frente a estas vulneraciones de derechos, consideramos de vital importancia que el mundo adulto y las instituciones en defensa y garantía de los derechos se hagan cargo. Entendemos que hace falta mucho más que la fuerza legislativa de la matriz institucional (leyes, normativas, programas y apoyos), sino que también se necesita de un cambio del paradigma cultural, en donde todas las voces, corporalidades e identidades tengan protagonismo y legitimidad política. 

En este sentido, y ya adentrándonos en las herramientas de prevención de vulnerabilidades y violencias, como así también de sensibilización, recomendamos:

 


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