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Capítulo 2: Atención de salud sexual y (no) reproductiva​

agosto 4, 2023

modulo 5

Experiencias sexuales consentidas, seguras y libres

Cuando hablamos de salud sexual, no solamente nos referimos a mecanismos de prevención y cuidados, sino que fundamentalmente debemos hacer hincapié en el goce y el disfrute.

Debemos permitirnos descubrir qué cosas nos gustan, qué tipo de relaciones sexuales y/o afectivas queremos sostener, con quiénes y elegir lo que queremos experimentar. Los intereses, deseos, incluso las formas de pensar y vivir el placer cambian en cada etapa y son distintos para cada persona, y eso está bien.

No hay un único tipo de placer ni un único tipo de deseo.

Cuando hablamos de placer, tenemos que saber que no siempre hablamos del placer sexual, y si así fuera, no existe una única forma para manifestarlo. 

La mayor parte de las personas experimenta un desfase entre su deseo sexual y la excitación como respuesta fisiológica. Asimismo, hay personas que ni siquiera sienten atracción sexual y se nombran como parte de un espectro identitario que se denomina asexual. Esto significa, que nuestras corporalidades reaccionan y no necesariamente se corresponde con lo que nos gusta sentir. El deseo se construye, y este puede ser sexual, erótico, sensual, etc.

Hablemos de consentimiento

El régimen heterocisnormativo  construyó de forma histórica y sistemática, representaciones sociales y modelos ideales de cómo deberíamos sentirnos y relacionarnos, ubicando a las relaciones sexuales en un lugar primordial. La realidad, es que la sexualidad es muy compleja y tiene miles de expresiones y aristas. Por ello, es importante repensar nuestras categorías de deseo, del afecto y sobre todo, mantener conversaciones honestas con nosotres mismes y con quienes nos relacionamos, para conocer nuestros cuerpos y sentimientos (Kinky Vibe, 2019).

En este sentido, la noción de consentimiento nos puede ser muy útil para empezar a ejercitar el autoconocimiento. La misma significa estar de acuerdo en hacer algo. Dar el consentimiento sexual, por ejemplo, significa estar de acuerdo con tener relaciones sexuales. Sin embargo, el consentimiento se puede expresar de diversas formas (de forma verbal y/o no verbal) y saber identificarlo a veces nos puede generar confusión.

Reconocer qué nos gusta y qué no, aprender a comunicar y establecer acuerdos con otres, nos puede ayudar a cuidarnos y disfrutar de forma segura, libre y sin violencia, nuestra sexualidad.